A nuestro alrededor podemos ver imágenes de gente famosa muy delgada, que pesa menos que lo que debería pesar. Esto provoca una presión en los adolescentes que sumado con los cambios hormonales concluye con imágenes distorsionadas de sus cuerpos.
Este tipo de enfermedades están más relacionadas con las mujeres, pero no quiere decir que en los hombres no exista. Algunos investigadores indican que los hombres desarrollan trastornos de la conducta alimentaria más tardía que las mujeres, entre los 18 y los 26 años.
Los trastornos alimentarios más comunes son la anorexia y la bulimia. La primera se caracteriza por la pérdida de peso debida al seguimiento de dietas estrictas y al empleo de conductas purgativas. La bulimia se basa en ataques de voracidad, que continúan con vómitos, el uso de laxantes y sentimientos de depresión.
Según encuestas realizadas en twitter obtuvimos que:
- Nueve de diez afectados son de sexo femenino.
- En el 90 % de los casos, la edad de inicio se sitúa entre 15-30 años de edad.
- La mayoría de los individuos con anorexia son de raza caucásica, con educación colegial, mujeres de una clase social media o alta.
- La mayor parte de los individuos provienen de familias intactas y completas.
- El factor de dieta parece ser el precursor para el desarrollo de la enfermedad.
- La mayoría posee una distorsionada imagen corporal.
- Depresión es frecuentemente observada.
- Los desordenes de personalidad son comunes con características pasivo-agresiva, borderline o histriónicas observadas.
- Influencia de factores socioculturales conduciendo esta conducta con el énfasis en la delgadez en las mujeres y la muscularidad y delgadez en los hombres.
- Es común en el sexo masculino la a sexualidad y la homosexualidad.
- El alcohol y otras drogas de abuso son prevalentes.
A continuación podemos observar un video, en el cual se hace una entrevista a una famosa actriz de México quien conoce de cerca estas enfermedades.
También podemos ver un evento que se realiaza en Facebook que incita a la anorexia.
Llegamos a la conclusión que los trastornos alimenticios no son un juego que una vez que “te aburras, puedas dejar de jugar”. Es un problema mucho más serio.
Autor: Priscila Gabellieri
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